Al menos una vez al año, creo que es importante un cuidado profesional para eliminar las impurezas del cutis y dejar la piel en perfecto estado. Justo hace un par de meses, acudí a mi centro estético de referencia a realizarme una limpieza de cutis. Lo que os quiero contar en el post, es lo que me ocurrió a partir de ese momento, y el hecho de por qué a partir de ahora no pienso dejar que me vendan y seré yo siempre la que compre.
Como os contaba, el pasado enero decidí que era el momento de realizarme una limpieza. Llamé para pedir cita, y me aconsejaron un tratamiento básico de limpieza, con aceites esenciales.
Durante la sesión, la esticién me iba preguntando qué productos usaba a diario para cuidarme la piel (típico interrogatorio que se ha repetido durante cada limpieza que me han realizado en cada centro de estética, a lo largo de mi vida). En esa situación, digas lo que digas, ella nunca ve apropiados los productos que usas (sobre todo si no los compras en ese centro) y hace lo imposible por convencerte de que los que ella te propone serán tu salvación.
Sí, lo reconozco. Fui tonta y caí. Y sí, compré sintiéndome obligada y sin necesitar esos productos realmente. Considero que tengo suficiente personalidad como para elegir libremente en qué gastar mi dinero, pero creo que algunas veces el vendedor ejerce demasiada presión sobre el comprador.
Al comenzar con el tratamiento ( jabón, tónico e hidratante) que salvaría mi cutis y me lo dejaría perfecto, tuve una reacción alérgica en la cara que me llevó a urgencias en el hospital. Después de hacerme las pruebas correspondientes, se ha llegado a la conclusión de que no soy alérgica a ningún componente cosmético, ni a ningún alimento, sólo a ese tratamiento que me vendieron el día de la limpieza.
Todavía estoy esperando un informe más detallado del médico, pero mi conclusión es que soy alérgica a que me impongan lo que debo comprarme. Porque evidentemente la crema me hubiera dado reacción también, en el caso de haberla elegido libremente. Por eso éste no es un post para hablaros mal sobre un producto (si me preguntáis por el tratamiento, os diré cuál es sin problemas), sino para transmitir mi desagrado por ese tipo de situaciones incómodas.
Porque si las estrategias de venta de muchos gabinetes de estética, son el hacer sentir mal al cliente con su piel para que acabe comprando, conmigo que no cuenten. Prefiero que me asesoren sin presionar, que me dejen probar antes de comprar, y que estudien bien mi piel antes de mandarme cualquier crema de la que hay que eliminar stock.
¿ Os ha pasado eso de sentiros presionadas para comprar algo?
¿Cómo reaccionáis en esos casos?